viernes, 7 de abril de 2017

Depresión: ¿me siento con suerte?

La siguiente entrada es de autoría de Mabel Fuentes, socia de ARP-SAPC, RedUNE y APETP, que participa en el Día de la Depresión con este artículo:
Cuando desde ARP-SAPC nos propusieron colaborar con un artículo para el Día de la Depresión pensé que sería interesante observar qué grado de desinformación hay al respecto en Internet. Esa sería una tarea un tanto vasta, así que me centré finalmente en obtener una pequeña muestra que pueda dibujar la imagen que una persona corriente puede llevarse sobre la depresión y su tratamiento a tan solo unos tecleos y unos clics de distancia.

He realizado un pequeño examen poniéndome en el lugar de un afectado que busca sobre depresión en Internet. He examinado los primeros cinco resultados de tres búsquedas diferentes desde mi ordenador y vía Google que son: «tengo depresión», «superar la depresión» y «qué hacer con depresión». He anotado cuatro características: qué profesión dice ejercer el autor, si hace diagnósticos, promueve el autodiagnóstico o proporciona pautas a modo de tratamiento, si recomienda alguna terapia y, si es psicológica, de qué orientación y, finalmente, si recomienda acudir a un sanitario especialista. He apuntado las respuestas en esta tabla: https://docs.google.com/spreadsheets/d/1J_rHT4SeKDx-OCgMp255gICA7wvacZpM8PDVurdSabI/edit?usp=sharing


He obviado los resultados de anuncios; he saltado al siguiente resultado en el caso de que un vínculo ya hubiese sido recogido en una búsqueda anterior y he obviado páginas cuyo contenido no parece estar tan dirigido a personas que creen estar deprimidas, y que por lo tanto entiendo que no serían visitadas por este perfil de usuario (por ejemplo, «qué hacer si crees que tu hijo adolescente tiene depresión»).

Antes de recabar los datos, creía que me iba a encontrar con una situación mucho más grave de lo que después he podido ver. Pensaba que la mayoría de los resultados propondrían pseudoterapias como propuesta de tratamiento, así como mucho artículo con consejos médicos o psicológicos escritos por personas que no son profesionales sanitarios. Sin embargo, he encontrado que la mayoría de los autores de las entradas consultadas dicen ser psicólogos, y también la mayoría aconsejan desde el primer momento acudir a un especialista si crees que puedes estar sufriendo depresión.

Sea como sea, debemos prestar atención a los resultados que hacen saltar nuestras alarmas, y sobre ellos me gustaría realizar algunos comentarios.

Cuatro de los quince resultados (tres de ellos han sido los primeros obtenidos) proponen la realización de un test para saber si tienes o no depresión, de manera que se lanzan a emitir un diagnóstico en línea. Lo he completado con síntomas propios de depresión y todas las páginas aconsejan acudir a un especialista. Una de las páginas dice, en presente de indicativo, «padeces un síndrome depresivo entre moderado y grave». Todos los test niegan su capacidad diagnóstica.

Ha sido muy habitual encontrar la idea de que si quieres, puedes. La gran mayoría de las páginas proponen pautas, consejos, acciones que puedes llevar a cabo para superar la depresión. Si bien la mayoría también recomiendan la visita a un especialista, en muchas de ellas este consejo ocupa un espacio anecdótico, y se transmite la idea de que puedes superarlo solo. En dos de las páginas consultadas se ofrecían consejos para superar la depresión sin recurrir al uso de fármacos.

En esta línea, un ejemplo ilustrativo a modo de muestra del tipo de consejos que suelen verter la mayoría de los resultados obtenidos sería esta web: http://www.rinconpsicologia.com/2010/11/como-combatir-la-depresion-siete.html

Como podemos leer en el punto 7, se llegan a enunciar contenidos contradictorios:


El punto lo encabeza el imperativo «decide vencer la depresión» para acto seguido enunciar que «no basta con la fuerza de voluntad». La última frase puede ser demoledora para alguien que siente que está sufriendo depresión: implícitamente se está diciendo que estás en la obligación de superarla, pero que al mismo tiempo no está en tu mano. ¿En qué quedamos? Considero, en mi opinión, que se trata de un conjunto de ideas que pueden resultar muy confusas para alguien que teme encontrarse en una condición médica severa.

En cinco resultados, la información era vertida por un autor cuya profesión era desconocida o no era profesional sanitario. Uno de esos resultados era este: https://salud.uncomo.com/articulo/como-saber-si-tengo-depresion-23049.html en el que alguien que dice ser productora audiovisual y periodista está dando claves para que el usuario se autodiagnostique, o visto de otro modo, alguien que está informando públicamente sobre salud sin ser profesional sanitario, cosa que viola la ley sanitaria vigente, tal y como se desprende de la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias, la Ley 14/1996, de 25 de abril, General de Sanidad, y la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública.

En resumen, tengo la impresión de que, aunque la información vertida podría ser mucho peor, el afectado que recurra a Google buscando una salida va a toparse con una imagen frívola y trivial de la depresión, una imagen que responde más a los intereses del clickbait que a la verdadera intención por ayudar a los demás que debe tener un sanitario. Esa imagen se construye a través de los consejos que son dados, los cuales, en mi opinión, vienen a banalizar los síntomas y las necesidades de alguien depresivo. Un cuadro que tiene muchos tipos de expresiones y muchas particularidades, y que en estos casos, queda reducido a una visión simplista y reduccionista de la realidad clínica. Estas representaciones hacen un flaco favor a la psicología y la psiquiatría (no olvidemos que la mayoría de artículos vienen referidos por personas que dicen ser psicólogos), ya que el afectado que busca información puede generarse una imagen distorsionada del tratamiento y de los profesionales, y puede menospreciar la labor de estos, cosa que puede disuadirle de pedir la ayuda correspondiente, retrasar su diagnóstico y tratamiento, si es que no, en el peor de los casos, evitarlo.

"Acompañando" la depresión.

Anteriormente ya hemos hablado, bastante, de una de las sectas pseudoterapéuticas más peligrosas de la actualidad, la "Bioneuroemoción". Normalmente me centro en la faceta pseudocientífica de los sus postulados, pero esta vez es importante subrayar el componente de estafa formativa que aboca a que gente sin cualificación alguna (y lo que es peor, completamente desnortados por dichos postulados), acabe teniendo la salud mental de terceros en sus manos.


Como recordatorio, la "Bioneuroemoción" propone que "todo lo malo que nos sucede en la vida es una petición que hacemos al Universo para que nos llame la atención sobre un conflicto emocional inconsciente no resuelto", ahí es nada.

Esta premisa ya es capaz de llevar a la locura a gente sin problemas, que acaba preguntándose en serio cosas como (casos reales) "¿para qué le he pedido al Universo que se me fundan las bombillas de casa?" o "¿para qué le he pedido al Universo que me cague una paloma encima?", y a quienes se les acaba respondiendo cosas como "la electricidad simboliza al padre, así que tienes un conflicto con el padre" o "¿qué es lo que no quieres dejar ir en tu familia?".



Imaginad qué no ocurrirá cuando es una persona con un problema tan serio como la depresión quien entra en una de estas consultas de "acompañantes en bioneuroemoción" ("acompañante" es el término legalmente seguro para denominarse "terapeutas"), y a quienes se les "receta" dejar el trabajo y a la pareja. Podéis leer el dramático caso que recibimos en RedUNE aquí.


También hicimos un análisis del caso, junto con Vary Ingweion y Psiqetal, aquí:



Ojalá algún día pueda recordar casos como este como una mala pesadilla que ya no se volverán a repetir. Ahora mismo estamos muy lejos de ese día...

lunes, 3 de abril de 2017

You had one job


En el periodismo solo importa una cosa realmente: difundir información veraz. Luego se le añaden reglas no escritas, o sí escritas, como que las noticias sean actuales o que, en temas de opinión, se busque un trato de equidistancia, pero lo que prima es el contraste crítico de la información. Un periodista  es (o debería ser), ante todo, un escéptico. Debería consultar su propia fecha de nacimiento en el registro y no conformarse con lo que su madre le haya dicho.

Pero esto tan simple hace tiempo que es más raro de ver que un bigfoot montado en unicornio; nos hemos acostumbrado a encontrar noticias donde se reproducen (la palabra técnica exacta sería «excretan») afirmaciones ya no poco veraces, sino imposibles, sin que nadie levante una ceja. Por ejemplo, sobre la «alergia al WIFI». A menudo me pregunto qué pasaría si, por ejemplo, al cubrir una noticia de un partido amistoso entre los dos mejores equipos de fútbol en el que el resultado fuera 3-0, el periodista publicara que el partido acabó con un 2-0 en el marcador. Un cambio mínimo y del todo irrelevante. Y qué pasaría si un periodista dijera que el cáncer se cura con dietas.

La segunda noticia puede costar vidas; la primera, da igual. Sin embargo, el primer periodista probablemente se vería de inmediato de patitas en la calle (probablemente en un marco de abucheo popular), mientras que el segundo seguirá siendo, además de un incompetente redomado, un peligro para el ciudadano.

A menudo, además, será un incompetente que aplica la equidistancia donde no procede: en entornos donde no se están expresando opiniones, sino hechos, en entornos donde la calidad de quien hace las aportaciones son como el cielo y la tierra (como podría ser, hablando del VIH, las del presidente de una asociación de inmunología y de un agricultor iletrado) o el mero hecho de crear debates inexistentes donde no los hay (como la mera existencia del VIH, los chemtrails, el terraplanismo...).

Si se cruza  una estrella fugaz y alguien protesta, no faltan los «balones fuera», otra seña de un mal periodista, que raramente admitirá equivocarse; hablará de libertad de expresión, igualdad de los ciudadanos ante la ley, o que la nota de prensa sobre la curación del cáncer con sugus le ha llegado del prestigioso instituto internacional de curación del cáncer con sugus, y se han limitado a reproducirlo.

Hay periodistas, demasiados, a los que se podría sustituir por un mono mal amaestrado en machacar ctrl+c, ctrl+v, y la única diferencia sería que, al menos, no habría que soportar las malas excusas del segundo.

Un periodista solo tiene una única cosa de la que asegurarse: de que la información vertida por él sea veraz. Si no pretenden hacerlo por ser costoso, o por pereza, o por pecar de confiados, o lo que sea, mejor sería que dejaran el carnet sobre la mesa y se metieran a porteros de edificio (con todo mi respeto para la profesión).

domingo, 12 de marzo de 2017

Colegios de pseudociencias.

Los principios esenciales de la profesión médica se traducen en las siguientes actitudes, responsabilidades y compromisos básicos:


El fomento del altruismo, la integridad, la honradez, la veracidad y la empatía, que son esenciales para una relación asistencial de confianza plena.


La mejora continua en el ejercicio profesional y en la calidad asistencial, basadas en el conocimiento científico y la autoevaluación.


El ejercicio de la autorregulación con el fin de mantener la confianza social, mediante la transparencia, la aceptación y corrección de errores y conductas inadecuadas y una correcta gestión de los conflictos.


Código de Deontología Médica, Preámbulo.


Puedo entender que el charlatán de la esquina intente curarme el cáncer con plantas, lejía o pases mágicos. No entiendo que esté pasando impunemente a día de hoy, pero esa es otra historia. Puedo entender que, por ejemplo, mi panadero no sepa distinguir si una terapia o técnica tiene base científica o se trata de un fraude sanitario.

No puedo entender que haya médicos que abogan por fraudes sanitarios.

O puedo intentar entenderlo: por pura probabilidad, seguro que hay gente con problemas mentales que le empujen a cierto tipo de delirios, como le pasó al ex-doctor creador de la secta pseudoterapéutica actual más letal, la “Nueva Medicina Germánica”, que se ha cobrado más de 3000 vidas y sigue matando en nuestro país.

Puede que haya una carencia en la formación en el método científico, su necesidad para reducir sesgos cognitivos, la estructura de un ensayo clínico con su diseño previo, sus grupos aleatorizados, con su control, su número de participantes estadísticamente representativo, su doble o triple ciego, la importancia de la revisión por pares y los conflictos de intereses, la diferencia entre una publicación en una revista con alto impacto, los metaanálisis y revisiones sistemáticas… y todas las trampas de mala ciencia que se puede hacer en todos y cada uno de los puntos del proceso y que hay que tener en cuenta antes de dar por válido hasta un “buenos días”.

Y puede que haya aprovechados que, como quizá el médico de Canarias que daba charlas en la Universidad de Las Palmas difundiendo la segunda de las más letales sectas pseudoterapéuticas actuales, la bioneuroemoción, busquen una forma de ganar un sueldo extra con cursos, talleres, vídeos y consultas.

El problema es que, como fuere, con el corporativismo mal entendido, la falta de formación específica y la inoperancia de que adolecen a los Colegios (a veces corrompidos hasta la médula), estos parásitos y malos profesionales se les han colado hasta la cocina y se han puesto bien cómodos.

Ya no solo hablamos de fraudes manifiestos como el reiki o las “terapias cuánticas” o “energéticas” o estafas socialmente toleradas como la homeopatía, que se han introducido en la sanidad con la (eterna) excusa de sus gerentes de que “mal no hará, la gente lo demanda, y así nos aseguramos de que ese placebo lo aplican correctamente los profesionales”, y que termina cerrando el círculo con el daño social de “si lo aplican en un hospital es porque funciona, así que lo demando”, olvidando que por inocuo que sea el producto o técnica, la distorsión sobre cómo funciona la realidad nunca es inocua y provoca víctimas por interferencia, retraso o rechazo de tratamientos validados.

Hablamos directamente de estar impartiendo cursos de “formación” en sectas como la medicina antroposófica en Colegios Médicos. Hablamos de descubrir que, al ir a denunciar al médico de Canarias, presentaban su charla el presidente y vocal de su comité de deontología. Hablamos de la pretensión de montar centros de “medicina tradicional china” en algunos lugares donde ni siquiera tienen un centro de atención primaria. Por cierto, ¿alguna vez pensaron en lo ridículo que les sonaría intentar llevar a China un centro de medicina tradicional europea, con sus sangrías y dietas y sanguijuelas y ayunos y purgas y trepanaciones y venenos y cataplasmas? ¿Alguno se molestó en revisar la esperanza de vida de China antes de la llegada de la “medicina occidental”? (O en India, para los creyentes ayurvédicos).


Estamos ante un mal endémico, que socava su integridad, honradez y veracidad, que convierte el fundamento en el conocimiento científico en una mera sugerencia “tan válida como cualquier otro conocimiento”, que a la postre repercute en gente desconfiando del chamanismo que le puede aplicar el personal sanitario de turno según sus “ideas” en lugar del pertinente tratamiento válido (o como inútil añadido al que de verdad le curará). Va siendo hora de que acepten y corrijan estos errores y conductas inadecuadas. Les doy algunas pistas:

  • No por ser algo natural ha de ser bueno (la cicuta y un rayo son muy naturales).
  • No por ser algo tradicional o milenario significa que funcione. En salud, más bien significará que es primitivo y está ampliamente desfasado.
  • La medicina siempre ha sido holística; no permitan que nadie se apropie de ello.
  • La medicina siempre ha sido integrativa; parafraseando a Minchin, las “medicinas alternativas” que han probado que funcionan se llaman “medicina”.
  • Fórmense contra pseudociencias y sectas, no en ellas. Busquen el pensamiento crítico en general. Muchas asociaciones les tenderán la mano en este objetivo.
P.D.: Esto va también por las revistas sanitarias que, tratando de mostrarse equidistantes, faltan a su compromiso deontológico de contrastar verazmente su contenido, usando eufemismos como “sin aval científico claro” donde debería leerse “siendo un fraude sanitario manifiesto”, o permitiendo que se afirme en ellas, sin despeinarse, que “una cefalea es por una patología energética del hígado”. Pero el asunto del "periodismo en salud" merece una entrada propia, más extensa.

martes, 21 de febrero de 2017

Los peligros de las terapias "complementarias y alternativas".

En una de las recientes entradas sobre víctimas de pseudoterapias comentaba que tenía por subir dos charlas que di el pasado noviembre en el Congreso de GEPAC, ambas para concienciar a las asociaciones de cáncer (y a sus asociados) de lo tremendamente suculentos que son para un grupo de desaprensivos que les ven como carnaza fácil, y de cómo con la excusa de "lo integrativo" se están intentando integrar verdaderos fraudes sanitarios en el sistema.

Podéis ver los vídeos aquí. En la primera parte, un planteamiento general sobre sesgos, falacias, vulnerabilidades, ciencia y mala ciencia, de cuyo desconocimiento se aprovechan a menudo para, en el mejor de los casos, hacerles perder el tiempo y la cartera y, en el peor, dejarles muriendo en soledad sin tratamiento ni paliativo. El audio es peor de lo que esperaba, mis disculpas:

La segunda parte va al grano, desglosando algunas de las pseudoterapias más peligrosas y las más extendidas, explicando (muy brevemente) en qué consisten y por qué no son reales. El personal científico y sanitario de APETP está confeccionando esta lista mucho más detallada, por si alguien tiene necesidad de expandir la información. El vídeo, aquí:

Espero que os pueda resultar de utilidad.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Bioneuroemoción: Las sectas que vienen. Artículo censurado en ISEP.


Como indicábamos en esta entrada sobre sectas, si hay algo que las caracteriza es una muy mala recepción de las críticas. En nuestra labor en RedUNE hemos asistido a varios casos en los que se intenta acallar cualquier voz disidente relevante, usualmente mediante la amenaza de acciones judiciales.

En el caso de la "bioneuroemoción", quizá pocos sepan que, hace dos años, Equipo de Investigación estuvo a punto de sacar un bloque sobre este grupo en un programa sobre sectas. Retiraron el bloque a tres días de la emisión tras recibir un burofax donde se les amenazaba con acciones legales.


También unos meses después, tras la muerte de Maribel Candelas, comenzamos a difundir el vídeo que el propio "Enric Corbera Institute" tenía en su cuenta, y que no tardaron en pasar a modo privado para imposibilitar dicha difusión (que, recordemos, era un "vídeo insignia" grabado en un instituto de enseñanza secundaria sobre cómo alguien se podía curar de un cáncer sin necesidad de tratamiento médico). No tardamos en subir el vídeo a uno de los canales de RedUNE como denuncia, y tampoco tardaron en forzar la cancelación del vídeo esgrimiendo la "propiedad intelectual". Tras algunos meses de luchas, conseguimos que Youtube permitiera el vídeo al acogernos a los artículos que anteponen la difusión de peligros públicos y para no obstaculizar procesos de investigación en marcha, y puede seguir consultándose. Dejo algunas capturas de la odisea:


Ayer fue el turno de un artículo escrito por el psicólogo Carlos Sanz el 5 de mayo de 2016 para ISEP, quienes se han visto obligados a eliminarlo por presiones de esta secta:
La excusa es bastante irrisoria: "no somos una secta porque no nos han consultado". Y, encima, les marcan un publirreportaje sobre su "educación", que recordemos que se basa en la Nueva Medicina Germánica de Hamer, una "física cuántica" donde aseguran que "creamos nuestra realidad cuando la pensamos" y otros delirios fraudulentos que son desinformación pura y dura en el terreno de la salud.

Pasamos, como muestra de solidaridad ante esta nueva tomadura de pelo de la bioneuroemoción (y en este caso, a una entidad seria como ISEP, de la que estamos convencidos que rectificarán en cuanto contrasten los contenidos convenientemente), a reproducir el contenido del artículo.




El fenómeno sectario no es algo novedoso, todas las personas tienen más o menos una idea general de por qué hay que evitar a estos grupos coercitivos y existe amplio material procedente de la Psicología Social analizando las pautas que los caracterizan. Pero resulta necesario añadir que este fenómeno ha sufrido una lógica evolución a lo largo de los siglos, aun manteniendo sus características principales, las cuales siguen siendo hoy en día bastante claras y discernibles. Someramente podrían definirse las sectas como un movimiento totalitario, presentado bajo la forma de asociación o grupo religioso, cultural, etc. que exige una absoluta devoción o dedicación de sus miembros a alguna persona o idea, empleando técnicas de manipulación, persuasión y control destinadas a conseguir los objetivos del líder del grupo, provocando en sus adeptos una total dependencia del grupo, en detrimento de su entorno familiar y social (Rodríguez Caballería 1992).
Hoy día, sin embargo, existen y se están creando muchos grupos que, aun sin cumplir las características clásicas de secta tal como la categoriza y estudia la Psicología Social, poseen los suficientes puntos en común como para entrar en la categoría de lo que se ha dado en llamar en ingles Large Group awareness Trainings o “programa de concientización de grupos grandes” (Margaret Singer 1995,2003 y Langone 1998). Hasta que sea completamente validada esta nueva denominación nos permite encuadrar de manera provisional a muchos de los nuevos grupos emergentes que no entran en las categorizaciones clásicas y que, sin embargo, producen efectos perjudiciales en sus seguidores, tales como el coaching coercitivo por ejemplo. Estos grupos se muestran más lejanos del prototipo clásico de los movimientos sectarios a los que estaba acostumbrada la sociedad en el siglo XX, más vinculados a movimientos religiosos, políticos o paranormales, como las sectas dirigidas por Jim Jones o el Heavens Gate (ambas terminadas en sendos suicidios colectivos). Ahora bien, en lo que concierne al ámbito de la salud mental, en las últimas décadas nuestra sociedad ha asistido a la creación de un autenticopsicomercado, donde se ofrecen una amplia gama de formas de ayuda psicológica o pseudopsicologica disponibles fuera del ámbito de la psicología profesional y fuera del campo de la red de salud mental pública en ámbitos como el asesoramiento, la orientación y el desarrollo personal (Enquete Commission 1998).
El núcleo de estos movimientos cuando se mueven en el ámbito de la salud es atribuir a las enfermedades físicas puntuales, hereditarias o degenerativas, independientemente de su gravedad, pronóstico o curso a una causa emocional, pero entendida esta de forma completamente causal, siguiendo una falacia de afirmación del consecuente del tipo si A entonces B, B entonces A (ejemplo: Si conflicto de pareja entonces cáncersi es cáncer entonces conflicto de pareja), dando aplicación a esto mediante interpretaciones idiosincrásicas sobre trastornos de índole psicológica o médica, como la sintomatología ansiosa o depresiva, a respuestas inmunitarias como las alergias o trastornos metabólicos como la diabetes, ignorando la literatura médica y psicológica existente y fomentando interpretaciones ingenuas de la enfermedad o del problema, de forma que se termina depositando toda la responsabilidad del padecimiento y de la curación en la persona afectada por esta. Esta falacia produce un doble efecto en el sujeto, que puede resultar psicológicamente devastador ya que puede tratarse de personas que están en un estado de vulnerabilidad debido a la recepción de algún diagnostico de gravedad. Al cabo de un proceso de indoctrinación pueden llegar a percibir en este argumento falaz la posibilidad de liberarse de una molestia crónica, prescindir de supervisión medica o de esquivar los posibles efectos secundarios de una medicación o procedimiento quirúrgico no deseado.
Esta relación causal directa que promueve el origen emocional de la enfermedad es cualitativa y cuantitativamente distinta de la aproximación de la Psicología al ámbito de la salud. Esta, como sabemos, admite la interrelación mente-cuerpo a través de los efectos de señales químicas y eléctricas hormonas, neurotransmisores, etc., y no niega el importante papel que juegan los factores psicológicos en prácticamente todas las enfermedades o trastornos que pueda sufrir una persona. Pero no por ello afirma que al tratar exitosamente el problema o trastorno ello conlleve por necesidad curación de enfermedades físicas como promueven estos grupos; generalmente estos la sugerirán de forma indirecta al principio, citando casos anecdóticos y ejemplos no falseables ni supervisados, no sometidos al método científico, por tanto, y posteriormente, lo irán afirmando de forma más determinante conforme se va progresando en sus filas. El paso siguiente suele ser la proposición de una terapia u/o método para alcanzar este objetivo, generalmente descubierta o recibida en inspiración por el líder del grupo, o bien tomada y adaptada de alguna fuente anterior, resultando este un punto básico de la constitución de los grupos coercitivos, los cuales dirigen muchos recursos a mostrarse como grupos exclusivos con capacidades únicas, e intentaran dejar claro que la satisfacción de las necesidades que busca el adepto (curación, salvación, despertar, etc.) solo podrán conseguirse dentro de su grupono existirán otras formas alternativas de conseguir dichos fines (José Miguel Cuevas Barranquero, 2006). Los demás grupos, profesionales o no, son tildados de farsantes o bien de inferiores. En los casos más paranoides estos grupos externos son denunciados como parte de una conspiración para evitar el progreso del grupo propio u ocultar “la verdad”. Las industrias farmacéuticas, instituciones gubernamentales y los propios profesionales médicos y psicológicos son victimas a menudo de denuncias, ataques y acusaciones de este estilo.
Para ilustrar un ejemplo de lo anterior, tomaremos en este articulo a uno de los grupos que cuenta en la actualidad con uno de los mayores porcentajes de crecimiento en España y que supone un ejemplo casi perfecto de lo anterior. Su líder y fundador fue el psicólogo Enric Corbera del cual el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña manifestó en el mes de febrero del 2014 su desvinculación cuando este o cualquier otro colegiado realice estas actividades. Tal como manifiesto en su nota informativa “a consecuencia de la creciente inquietud que diversos colegiados han trasmitido a esta institución, y la recepción de diversas quejas presentadas por ciudadanos en relación al supuesto modelo explicativo de la enfermedad denominado bioneuroemocion… el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña en cumplimiento de las funciones sociales que le impone la ley y sus estatutos se ve en la necesidad de hacer público su posicionamiento, y manifestar que… no considera que este modelo y las prácticas derivadas de este cuenten con aval y garantía suficiente para ser definidos y situados en los estándares científicos y de calidad propios de la practica psicológica” (extractos del texto del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña publicado en su portal de Internet).
La Bioneuroemoción que se define a si misma como un método de consulta humanista,  es resultado de la fusión de varios movimientos anteriores, cuatro principalmente: la Nueva Medicina Germánica de Ryke Geerd Hamer, la llamada Biología total de Claude Sabbah, discípulo del anterior, las constelaciones familiares de Bert Hellinger que se usan para encontrar causas emocionales de la enfermedad en los antepasados del sujeto en caso de que el sujeto no sea capaz de “encontrar la causa en su vida actual” (transgeneracional), y frases tomadas del ya clásico libro canalizado por la psicóloga neoyorquina Helen Schucman, titulado Un Curso de Milagros (1975), el cual escribió al dictado de una voz en su cabeza que identificaba como Jesús. También dice contar con aportaciones que, por supuesto, son malinterpretadas, malentendidas y mal explicadas de la epigenética y de la física cuántica, degenerando esta última más bien en algo más aproximado al misticismo cuántico que a posturas aceptadas por la física científica y realizando declaraciones realmente distorsionadas respecto a la mecánica cuántica. Todos estos movimientos e influencias son usados en mayor o menor medida para generar una mezcolanza que cristaliza en la llamada Bioneuroemoción.
A pesar de todos los avisos de la comunidad científica sobre de estas actividades el movimiento se extiende de forma exponencial, mediante libros, vídeos de las conferencias colgados en plataformas, la creación de un Instituto en Bioneuroemoción, una Asociación de Bioneuroemoción e incluso dos convenios firmados con universidades en México (Universidad Iberoamericana Torreón) y Argentina (Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario), así como colaboraciones con periodistas que le prestan su apoyo a Corbera, como en el libro recientemente publicado titulado “No soy de este mundo” (Gaspar Hernández Burgos, 2016). Basta con levantar las solapas de este para leer un ejemplo dramático de la culpabilización que se realiza de la victima señalada en párrafos anteriores. Y es que, a pesar de todo ello, la Bioneuroemocion sigue ganando adeptos defendiendo, por ejemplo, procedimientos que incrementan el aislamiento, así como una la interpretación intensa y continuada de los problemas del cliente como algo causado por la familia, amigos o la pareja, y recomendando el distanciamiento de estas personas. Como bien señala el psicólogo Miguel Perlado, experto en prevención y extracción sectaria, para cumplir fielmente la famosa “cuarentena” que pauta la Bioneuroemoción (en este caso mediante la prescripción de tiempos de aislamiento a sus adeptos de noventa días de aislamiento prescritos con la excusa de que es “sanador” para el sujeto desvincularse de la familia) hay que señalar que probablemente ya se tiene que haber dado un cambio de personalidad muy marcado, produciéndose la clásica desestructuración de la personalidad previa del adepto (Pepe Rodríguez 1997,2000); asimismo se da un intenso proselitismo mediante la formación de “acompañantes en Bioneuroemoción” (personas adeptas que pregonan el método ideado por Corbera, los cuales toman cursos de miles de euros y actúan convencidos de la validez de la doctrina dictada por este). De este modo se perpetúa el modelo piramidal ya que les propondrán que tomen cursos para ser maestros y, luego, les pagarán para que den clases a nuevos integrantes, de este modo el dinero saldrá y entrará al mismo lugar (Miguel Perlado, Hemerosectas 2013). Esto conllevará, de forma inevitable y debido a la temática que toca la Bioneuroemoción (enfermedades físicas y trastornos psicológicos y sus presuntas causas)  a incidencias de intrusismo profesional al carecer de los correspondientes títulos que otorgan dichas competencias. Por ello, al parecer, se opta por esta denominación de acompañante que no de terapeuta.
En vista de todo lo anterior, hoy más que nunca resulta necesario, respetando siempre la libre voluntad de expresión, de creencias y de elección de las personas, informar y priorizar intervenciones basadas en métodos suficientemente contrastados y, recordar que el ejercicio de la profesión no debe ser mezclado, ni en la práctica, ni en su presentación pública, con otros procedimientos y prácticas ajenos al fundamento científico de la psicología (Art.17 Código Deontológico del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos). Y, en este sentido, merece la pena hacerse eco de las declaraciones de Miguel Perlado, proféticas ante la infiltración de los grupos sectarios en los ámbitos de salud mental: “lo que está en juego no es tan solo nuestra credibilidad como profesionales, sino también la misma salud mental de las personas afectadas por estas practicas abusivas”.

domingo, 5 de febrero de 2017

Cáncer y pseudoterapias

A petición de alguna gente, plasmo en esta entrada el hilo de Twitter que escribí ayer a colación del #DíaMundialContraElCáncer.

No sorprendo a nadie si digo que hay mucha gente que, ante la imperfección de los tratamientos actuales, busca la certeza de una curación como sea. Algunos dan con locos, otros con embaucadores, otros solo con gente equivocada.

Buscando en internet, parecería que cualquier cosa puede curar el cáncer. O casi cualquier cosa, porque también parece que lo único que no cura el cáncer es la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia: es una situación en la que se banaliza la medicina y aleja al ciudadano de lo único que, quizá, podría salvarle la vida.

A continuación voy a poner una serie de casos (de los muchísimos que hay y los muchos más que seguramente desconocemos). Algunos son de gente que, ciertamente, estaban desahuciados por la medicina y probaron pensando "qué puedo perder"; esa gente descubrió que, incluso en ese caso, hay muchísimo por perder: un final sin dolor, rodeado de tu gente, por poner un ejemplo. Otros casos son de gente con tumores que tenían un pronóstico excelente, pero se "dejaron morir" por elegir mal.

Allá va un pequeño homenaje a los casos que, por razones varias, me han marcado a lo largo de mi lucha contra las pseudociencias.

Sin duda, el "Napoleón del crimen" de la oncología es la "Nueva Medicina Germánica" de Hamer. Las muertes directas atribuibles a Hamer son más de 300, y a su movimiento sectario, más de 3000 y creciendo. Lo que tiene de particular su "método" es que impide el tratamiento (y hasta los paliativos) a sus "pacientes". Además, les instan a separarse de todo aquél que no les apoye en esta demencia, para "no interferir en la sanación".


La muerte de un adepto a la NMG es, con mucho, la más horrible que se pueda imaginar. Algunos casos conocidos:

Michaela Jakubczyk-Eckert (2005) (imágenes muy fuertes)

Helena Lumbreras (1995)

Ana Pena (1997), redactora de RTVE que ayudó a difundirlo a toda España (minuto 3:12 en adelante):





Fermín Moriano (2011), médico adepto (como otros muchos que siguen ejerciendo en España), que a su vez causó más víctimas y ayudó a popularizar esta lacra fundando la revista Discovery Salud.

Itziar Orube (2016), traductora oficial de Hamer y una de sus principales difusoras en España.

Francisca Molina (2016). A ella se la cargó Javier Herráez. Lean los comentarios del siguiente vídeo:


En RedUNEy APETP tenemos reportes de gente que está en proceso de acabar como ellos, habiendo rechazado tratamientos por los cantos de sirena de un demente que mató a su propia mujer con su delirio.

Gente como Herráez sigue impune y en activo. También lo difunden médicos como Miguel Paggi, Francisco Barnosell, Albert Martí Bosch, Teresa Ilari u Odile Fernández. Podéis leer el testimonio de una afectada por Teresa Ilari, por ejemplo. Lo peor es que esa misma médica ha contribuido a oficializar este asesinato en Nicaragua.

Se puede consultar un listado de más víctimas aquí y aquí. Y hasta aquí con Hamer, aunque queda todo por contar.

De la NMG surgió la secta de la "biodescodificación" (tanto la NMG como la biodescodificación están oficialmente reconocidas como movimientos sectarios peligrosos en países con controles de sectas como Francia), con propuestas similares, y muertes similares.

Claude Saksik (2007) abandonó su tratamiento de cáncer de próstata. Condenaron al co-creador de la biodescodificación (Claude Sabbah) a cárcel.

En España, la biodescodificación se está expandiendo por gente como @SilviaMCrea, en campos como la odontología, por una deriva creada por el "Doctor Christian Beyer":


Sin embargo, su principal exponente fue @EnricCorbera, que llegó a fundar el "Instituto Español de Biodescodificación" y la "Asociación Española de Biodescodificación", y que tras un pleito por plagio contra el otro co-creador de la biodescodificación, Christian Flèche (que perdió), renombró a "bioneuroemoción", añadiendo un batiburrillo extra de pseudociencias y otros movimientos sectarios como "Un Curso De Milagros".

Los reportes de muertes y gente desnortada por esta secta que recibimos en @redunecontacto son abrumadores. El caso documentado más conocido, fue el de Maribel Candelas (2015), que falleció por otro rechazo de tratamiento contra una recidiva:


Con más de 300.000 seguidores y 7000 nuevos al mes, es la secta pseudoterapéutica más difundida y peligrosa en España.

Un ejemplo de cómo se las gastan:


Otro ejemplo de lo repulsivo de esta secta, culpando a madres por cánceres infantiles (minuto 5:50):


Mucho más de estas tres sectas pseudoterapéuticas inscritas en el movimiento del "origen emocional de la enfermedad" aquí.

Vamos a por el segundo round. Los casos documentados siempre son más duros, y en este ámbito uno de los más mediáticos probablemente fuera el de Albert López, que incluso creó el blog www.viviracontracorriente.com para dejar una crónica del proceso que creyó que le iba a curar. En su serie de vídeos cuenta cómo rechazó un duro tratamiento, que le hubiera costado un pulmón, por unas "dietas anticáncer" que una médica le recetó.

Fue para mí durísimo ver cómo al principio Albert tomaba una decisión claramente errónea por intentar salvar su pulmón (decisión que parece sensata cuando te prometen alternativas que te salvarán sin necesidad de extirparlo) y asistir a un final en el que esperaba que le pudieran extirpar el pulmón para intentar salvar su vida. Pero ya era tarde.

Casos como el suyo no son inusuales y, al contrario de lo que mucha gente cree, no dependen de la formación recibida ni de la inteligencia del individuo, ni de otros factores como el mayor o menor acceso a tratamientos por nivel económico. El caso paradigmático es el de Steve Jobs y su retraso en el tratamiento contra un tumor de páncreas que, por su raro tipo, tenía un pronóstico excelente, tratamiento que aplazó para probar a curárselo a base de zumos. Todos sabéis cómo acabó la cosa.

Todos estos casos son simplemente producto de una desinformación socialmente tolerada hacia pacientes en un estado muy vulnerable. Mediáticamente estas charlatanerías no solo no se persiguen, sino que se promocionan (véase el caso de Odile Fernández, Teresa Ilari y muchos, muchos otros).

Hablar de jóvenes y cáncer me lleva indefectiblemente a hablar de Mario Rodríguez. A Mario le engañó un charlatán con "medicina ortomolecular". Este charlatán se fue de rositas, por el "es mayor de edad y ha decidido en libertad" tan mal entendido por la justicia: no hay decisión libre posible cuando la basas en una mentira y desinformación que bombardea a toda la sociedad.

No se trata solo de intrusismo; hay muchos médicos que defienden el fraude de la "medicina ortomolecular".

En la sección "plantas", encontramos a charlatanes como #PàmiesCharlatán que hace su agosto con los pacientes oncológicos. De nuevo bajo premisas inútiles, algunos desahuciados encuentran una muerte aún peor de la que querían escapar:



Una pregunta típica es: ¿y por qué víctimas como las anteriores no lo denuncian? Hay varias respuestas: algunos no se llegan a enterar que han sufrido una estafa y creen que lo que ha pasado es porque "tenía que pasar". Otros solo quieren pasar página y olvidar el tema, que bastante han tenido con lo suyo. Otros no son familiares directos (quienes suelen creer firmemente en la pseudoterapia y no admiten que se les pueda estar engañando), así que no pueden denunciarlo. Otros denuncian, y se dan de bruces con el "mayor de edad" o por no haber recabado la suficiente documentación para que el caso prospere. Un ejemplo reciente lo tenemos en el caso contra Enric Cerqueda por daños a una persona a la que aconsejó el peligroso MMS.

En resumen: la desprotección del paciente contra los abusos pseudoterapéuticos es similar a las que podíamos encontrar en las víctimas de género hace unas décadas: ignorancia del problema, falta de conciencia social, impunidad del agresor, miradas hacia otro lado, e incluso se llega a culpar a la propia víctima.

Todo esto es solo un raspado de la superficie de toda la mierda que estamos viviendo a diario. En breve subiré un par de charlas para @GEPAC_ sobre las "terapias integrativas" y cómo se están "integrando" todas estas estafas y pseudociencias peligrosas en el sistema nacional de salud.

En un par de semanas hablaremos más de todo esto en www.terapiaspeligrosas.com. Gracias si has llegado hasta aquí. P.D.: Los casos descritos son de fallecidos, pero no hace falta terminar muerto para ser víctima de pseudociencias; a muchas personas se les marea con "terapias complementarias" inútiles, dietas innecesarias, y otras muchas historias que les hacen perder tiempo y dinero (y, a veces, incluso interfieren con el tratamiento real y complican el pronóstico). Aunque no se rechacen los tratamientos convencionales, muchos no dejan de ser pasto de aprovechados. Como decían en "Canción Triste de Hill Street", Tengan cuidado ahí fuera.